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©2019  Vanessa Ferrer Matos

  • Vanessa Ferrer

Amor/Libertad

Lo que dejas de atender en ti lo postergas, no lo eliminas, sólo lo postergas.

Cuando existe una herida en la que necesitas profundizar, en la que necesitas trabajar, el universo se encarga de poner en frente de ti a la persona correcta, de manifestar las perfectas circunstancias para continuar mirando eso donde has dado vuelta la cara, donde has dejado de asumir tu responsabilidad, eso que al atravesarlo te libera, que al hacerte cargo de ello te devuelve a ti, que te arma y te encaja en la vida, en tu propia vida, que te planta en tu verdad.

Comprende que hemos venido a crecer en autonomía para verdaderamente poder amar y entregar, que el amor no puede nacer de la exigencia, la exigencia es un reflejo de nuestra carencia, y habla de lo que necesitas darte tú mismo en lugar de lo que afuera tienes que ir a buscar. Estamos aprendiendo a movernos del amor egocéntrico al amor incondicional, y el amor incondicional no busca controlar, fluye con lo que es y con aquello que acontece, estableciendo sí, sanos límites, pero no manipulando para que las cosas se den de la manera que esperamos que sean, creyéndonos dueños de una falsa verdad. Porque la verdad real ama, la verdad real comprende, y es capaz de soltar sin forzar, si todo nuestro ambiente circundante indica que en este momento eso que deseamos no puede estar.

Elige confiar, elige crear nuevas formas de vincularte contigo, la ausencia de algo o de alguien te sitúa en la nada para que se instaure tu poder, para armar pedazos de tu todo, de tu hermoso todo, porque es desde allí que podemos establecer relaciones realmente amorosas y nutritivas, ubicándonos en un lugar interno de abundancia y no en uno de falta, percibiendo tu luz y la luz destellante del otro, bendiciendo y disfrutando del maravilloso encuentro, cuidando de la bella semilla que germinará.

Desde allí elijo entonces comenzar a vincularme conmigo y contigo, y aunque me pierda, vuelvo de nuevo a mí, me enraizo en mí, y elijo con valentía, con entereza, haciendo firme uso de mi voluntad, para salir de mi círculo de confort, para sostener la incomodidad, y abrirme a aprender a amar, a verdaderamente amar, para mí, para ti, conmigo, contigo.